En el 2020 quedó evidenciada la poca viabilidad en la mayoría de los colegios públicos, donde estudia el 80% de los niños y jóvenes, implementar la modalidad estudios desde casa, principalmente por dos motivos: el primero, la falta de acceso a herramientas tecnológicas en la mayoría de los hogares de los estudiantes y el segundo, la carencia de competencias digitales por parte de los maestros.

A nivel regional se encuentra que, en el 96% de los municipios de Colombia, menos de la mitad de los estudiantes tienen acceso a internet y a computadores propios, que son muy necesarios para recibir clases virtuales, siendo la región suroriental del país la que presenta mayores rezagos.

Por otro lado, el 48% de los rectores de colegios públicos del país considera que sus docentes no
tienen las habilidades, conoimientos técnicas y pedagógicas necesarios para integrar dispositivos digitales en su manera de enseñar, en contraste, con el 12% de los rectores de colegios privados que manifiesta lo mismo.

La cuarta revolución industrial y la llegada del Covid-19 demostraron que la educación en Colombia, específicamente aquella que se imparte en los colegios del Estado, presentan enormes rezagos en adaptar herramientas tecnológicas, incluso aquellas básicas, para poder facilitar los aprendizajes de los estudiantes.

Los más grandes perjudicados son los estudiantes de colegios públicos frente a los privados, pues contribuye a ampliar las brechas observadas en el desempeño académico y, por ende, ahonda en las desigualdades sociales existentes en el país.

Podemos concluir que hace falta principalmente una capacitación para el manejo de herramientas virtuales que beneficien a los doentes y en este sentido, puedan estar más aptos a dictar clases a distancia. Es así, como más allá de sortear los retos educativos actuales impuestos por el Covid-19, Colombia es una oportunidad latente de diseñar políticas públicas efectivas que transformen las prácticas educativas involucrando tecnologías digitales.